Más allá de la consideración que nos puede suscitar que algún grupo parlamentario proponga actos de homenaje para una figura como Unamuno y no para otras, recordando que estamos en el 75 aniversario del bombardeo de Gernika, creemos que la consejera de Cultura, Blanca Urgell, debería atender todas las iniciativas presentadas en el Parlamento referentes a su departamento.
Sorprende que una consejera de Cultura que basa su acción de gobierno en supuestos valores como la normalización, la pluralidad etc… se permitiera el lujo de entrar recientemente en un nefasto debate parlamentario sobre las aportaciones que un personaje como Unamuno hiciera en sus tiempos.
Estemos de acuerdo o no con dichas aportaciones, podemos convenir que fue un personaje que bien pudiera ser atendido por su departamento, como lo es en su ciudad natal y en otras. Hay formas de expresar el respeto hacia una trayectoria, una obra sin tener que convenir que se está de acuerdo en la integridad de la misma.
Casualmente, otro representante institucional, el alcalde de Bilbao describía en una entrevista a Miguel de Unamuno de esta manera: "A este bilbaíno por los cuatro costados, que llegó a ser rector de Salamanca, que luchó contra esto y aquello, que sufrió el destierro de varios regímenes y que acabó sus días luchando contra la intolerancia. Unamuno es un bilbaíno universal, que tuvo muchos momentos diferentes en su vida, al que todos debemos respetar. Es una figura bilbaína de talla intelectual y moral y hay que aceptarle en el conjunto de su obra y no escogiendo trozos de la misma para ensalzarle o vituperarle."
No quisiéramos creer que la programación cultural del Gobierno Vasco tenga que ver con la animadversión que tenga la consejera Urgell hacia figuras más o menos controvertidas de la cultura vasca. No sería de recibo por lo que no lo planteamos.
La consejera hizo referencia en una interpelación a la delegación de dichas funciones en la programación propia anual del Ayuntamiento de Bilbao. Decía que “es el consorcio bilbaíno y su propio alcalde el que ha llevado a cabo un recuerdo anual de Miguel de Unamuno, en el que se organizan encuentros, conferencias, se hace un paseo por el Bilbao de Unamuno, etc…”.
A nosotros no nos parece razonable que el Gobierno contraprograme e invada competencias de otra institución que, en este caso, está realizando un buen trabajo. Hemos estado y estamos a entera disposición del Ayuntamiento de Bilbao o de cualquier otra entidad para colaborar en las actividades programadas”.
La figura de Miguel de Unamuno es universal, y a pesar de que el Ayuntamiento de Bilbao ha presentado ya su propia programación, esta oferta se circunscribe al propio municipio. Lo que se le pide es una programación complementaria, y en otros municipios o territorios diferentes a lo que va a hacer el Ayuntamiento de Bilbao.
Pero claro, detrás de esa bondad en cuanto a declaraciones que nos hacía en la interpelación del Sr. Maneiro, la consejera declaraba recientemente al ser preguntada por las actividades de la Fundación 2012, y si para su programación se había puesto en contacto con otras instituciones, que con la Diputación de Bizkaia no merecía la pena y no lo había hecho.
Aparte de una inmensa descortesía y una falta de consideración públicamente expresada, la consejera debía saber que otras instituciones sí colaboran entre ellas, y ya que hablamos de Bilbao, la colaboración interinstitucional con la Diputación Foral de Bizkaia se ve reflejada en aportaciones actividades culturales, tales como el recordatorio anual a Unamuno o las actividades culturales de Bidebarrieta Kulturgunea, Arriaga o el Casco Viejo.
Son las dos caras de la Sra. Urgell, y es lamentable lo que se pierde por no contar –y casi vanagloriarse de ello- con las instituciones culturales vizcaínas. Pero lo grave es lo que se pierde la sociedad vizcaína por su menosprecio.
Las actividades que el Ayuntamiento de Bilbao realiza, aún abiertas a la sociedad en general, faltaría menos, están diseñadas para el público de su ciudad, como mucho de la comarca. La persona de Miguel de Unamuno y su pensamiento, su obra, bien es sabido que cruzó fronteras y escudarse en que ya hay actividades programadas en su ciudad natal, suena a pobre argumentación, Sra. Consejera.
Quizás la consejera Urgell levantando el teléfono y poniéndose en contacto con otras instituciones ganaría bastante más credibilidad que manteniendo ese bloqueo interinstitucional que como en otros casos se obstina en mantener.
Leire Corrales Goti Parlamentaria de EAJ-PNV
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